El día que entendí que crecer no era tan lindo.
- Mar 22
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Updated: Mar 28
Crecer se veía bonito desde lejos.
Como esas chulearía de casas que tú ves en Instagram, con luz perfecta, sin reguero, sin gritos… sin realidad.
Cuando yo era chiquita, yo pensaba que ser grande era libertad.
Que nadie te mandaba, que tú hacías lo que te daba la gana, que la vida se abría sola… bien fácil, bien limpia.
Spoiler: no.
Nadie te dice que crecer también viene con su paquete heavy.
Responsabilidades que llegan sin aviso.
Decisiones que tú tomas… y después tienes que aguantar.
El día que entendí que crecer no era tan lindo no fue un día específico.
Fue poco a poco… como que la vida diciéndome: “mija, aterriza.”
Fue cuando me di cuenta de que no todo sale como uno quiere.
Que a veces hay que resolver aunque uno no tenga ganas.
Y que ser fuerte no siempre es opcional… a veces es lo que toca y ya.
Pero tampoco te voy a vender la movie de que todo es oscuro y triste, porque tampoco es así.
Crecer no es horrible.
Solo que no es el cuento bonito que uno se inventa de chiquito.
Es más como…
resolver, aprender, equivocarte, y volver a intentar sin tanto drama (aunque a veces uno dramatice, porque hello, somos humanos).
Y ahí fue cuando lo entendí de verdad:
Que crecer no era perfecto…
pero tampoco tenía que serlo.
Era real.
Con sus días buenos.
Con sus días medio mierda.
Y con otros en los que tú dices: ok… no está tan mal.
Y al final…
uno le coge el truco y ya.
-Heiddy F.




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