Aquí nadie se mete... Hasta que le toca.
- Mar 28
- 1 min read
Había un momento… incómodo.
De esos donde todo el mundo sabe que algo está mal, pero nadie quiere ser “el intenso”.
Se sentía en el aire.
Las miradas evitándose.
Las risitas nerviosas.
El clásico: “mejor no me meto.”
Y ahí estábamos todos… bien tranquilos, haciéndonos los locos.
Porque seamos honestos, el silencio es muy cómodo, si.
No te mete en problemas.
No te expone.
Te deja quedar bien con todo el mundo… aunque por dentro tú sepas que no tanto.
Pero hay algo raro con eso.
Que mientras uno se queda callado “para no buscarse lío”,
alguien más está tragándose una situación solo.
Y no es que hace falta un discurso motivacional ni ponerse de héroe de película.
Relájate. A veces es una simple frase:
Un: “eso no está bien.”
Un: “oye, bájale.”
Un: “eso está de más.”
Pero ni eso.
Porque hablar, aunque sea poquito, ya te saca del grupito cómodo.
Y eso… a la gente no le gusta.
Entonces pasa lo de siempre:
nadie dijo nada,
nadie hizo nada,
y todo siguió igual… como si nada.
Y después uno sigue su vida normal,
pero con ese pensamientico ahí, jodiendo:
“coño… debí decir algo.”
No es profundo.
No es filosófico.
Es simple:
Si tú ves algo mal y te haces el loco,
no eres neutral...
Eres parte del silencio.
Y el silencio…
casi siempre está del lado equivocado.
-Heiddy F.




Comments